El
objeto de conocimiento o de estudio se constituye como tal cuando ocurren dos
fenómenos: la problematización y la indagación. La primera se refiere a la
identificación del objeto de estudio como un problema para un grupo social
determinado y la indagación, al problema que merece investigarse. Para abordar
al objeto de conocimiento ya problematizado, se requiere de un método de
investigación que se sustente en una teoría que suministre la base y el modelo
para resolver dicho problema, esto es: el paradigma.
La
postura cuantitativa se sustenta en el positivismo, en el cual se busca la
objetividad mediante la cuantificación y la medición, con la finalidad de ganar
generalización en los hallazgos. Por su parte, la postura cualitativa indaga
“en situaciones naturales, intentando dar sentido o interpretar los fenómenos
en los términos del significado que las personas les otorgan” (Vasilachis
2006:24). Asimismo, es interpretativa porque otorga valor a las significaciones
que tienen los sujetos acerca del objeto de conocimiento, con lo cual se puede
llegar al desarrollo de un concepto, un modelo o una teoría.
La teoría fundamentada
(TF)
La
TF es un método de investigación cuyo soporte epistemológico radica en la
vinculación entre un sujeto que busca la comprensión de un objeto a investigar
mediante “las acciones y significaciones de los participantes de la
investigación” (Charmaz 2013:272). Lo anterior implica que el investigador
“recoge, codifica y analiza datos en forma simultánea” (Soneira 2006:155) mas
no sucesiva. En ello radica la singularidad de la TF como un proceso metódico,
sistemático e interpretativo, propio del paradigma cualitativo. El inicio de la
TF se remonta al año de 1967. Sus creadores fueron B. Glaser y A. Strauss. En
esta primera época de la TF, conocida como escuela clásica u ortodoxa, se
combinan elementos cuantitativos como el empirismo cuantitativo y cualitativo
como el interaccionismo simbólico (reinterpretación y redefinición de
significados por parte de los sujetos), con la finalidad de construir teoría.
La
TF es un método que implica la recolección y el análisis simultáneo de datos;
se caracteriza por ser flexible, ya que se pueden combinar métodos
cuantitativos y cualitativos, además de diferentes técnicas de investigación,
cuyo análisis y contraste permiten la triangulación metódica, o bien, pueden
realizarse composiciones metodológicas apropiadas para abordar al objeto de
estudio y generar teoría acerca del mismo. La finalidad principal de la TF es
la generación de teoría, por lo que “los métodos son un medio para conseguir un
fin, no el fin en sí mismo” (Andréu Abela et. al. 2007:54). En el proceso
metodológico de la TF intervienen dos grandes estrategias: el método de
comparación constante y el muestreo teórico. Según Soneira (2006), el método de
comparación constante expresa por sí mismo la flexibilidad de la TF e implica
por parte del investigador (1) la recolección, (2) la codificación y (3) el
análisis de los datos, en forma simultánea.
La
recolección, la codificación y el análisis de los datos El proceso metodológico
de la TF inicia con la elección de la técnica y del instrumento que el
investigador considere adecuados; se ingresa a campo y se recaban los datos. La
recolección se realiza a través de dos procedimientos: el ajuste y el
funcionamiento. El ajuste es la generación de categorías conceptuales a partir
de los datos y el funcionamiento es la capacidad de las categorías conceptuales
para explicar lo investigado. En los datos se identifican sus atributos, es
decir, las cualidades o las características del dato, que se comparan entre sí
para encontrar coincidencias y distinguir diferencias. Los datos que comparten
las mismas características se agrupan; se les asigna un rótulo o un nombre
determinado que indica el concepto al que pertenecen, es decir, se congregan en
un mismo código (según el nombre que reciben en el software de análisis
cualitativo) o subcategoría. El proceso de asignar códigos se llama codificación.
La codificación es un proceso sistemático que contiene tres tipos de
codificación: (1) abierta, (2) axial y (3) selectiva. En la codificación
abierta se generan códigos a partir de dos fuentes: la pre-codificación y lo
código sin vivo. La pre-codificación son los códigos o subcategorías que se
generan gracias a la subjetividad inductiva del investigador, mientras que los
códigos en vivo son las expresiones y el lenguaje de los participantes,
encontradas en las frases literales que emplearon y cuya riqueza se perdería al
ubicarlas dentro de un código o porque simplemente no existe un rótulo que la
abrevie.
Los estereotipos
Previo
a definir al estereotipo, es importante anotar que forma parte de “los procesos
mentales mediante los cuales la gente conoce al mundo social” (Páez et. al.
1994:128) y que la psicología llama cognición social. También se define como
“las maneras en que interpretamos, analizamos, recordamos y empleamos la información
sobre el mundo social en otras palabras, cómo pensamos acerca de los demás”
(Baron y Byrne 2005:82). Los estereotipos son “creencias consensuales sobre los
atributos de un grupo social y sus miembros… Se trata de atribuciones
socialmente compartidas sobre las características de personalidad, las
conductas y/o los valores de un colectivo y de sus miembros sin atención a las
diferencias intragrupales” (Smith y Pérez 2007:130). También pueden definirse
como un conjunto de creencias positivas o negativas que ideamos acerca de
grupos sociales. Son creencias sobre características particulares “que nos
forjamos respecto de ciertos grupos y que influyen sobre los juicios que
hacemos acerca de los individuos que los conforman” (Kassin et. al. 2013:130),
es decir, generalizamos a todo el grupo las características que atribuimos a
ciertos integrantes. Aunque existen diferentes definiciones, “parece existir
consenso en que son esquemas cognitivos” (Gómez Jiménez 2007:14). Los
estereotipos se forman como un esquema mental, pero también son “sociales no
solo porque son el resultado de influencias sociales sobre el individuo, sino
porque pueden convertirse a su vez en especie de norma social” (Rodríguez y
Moya 1998:28).
Aplicación de la TF al
estudio del estereotipo
En
este apartado se presenta la aplicación metodológica de la TF al estudio del
estereotipo de un candidato idóneo a presidente municipal, el cual se definió
como el conjunto de atributos que debería poseer un candidato, según la
percepción social y las expectativas comunitarias. Se tuvo entonces como
propósito indagar los atributos deseables y los no deseables de un candidato
idóneo a presidente municipal. Los atributos no deseables se consideraron
únicamente para incrementar las respuestas de las personas, ya que muchas veces
es difícil evocar el rasgo positivo o la presencia de atributos; para algunas
personas quizá es más sencillo expresar lo que no debería ser o lo que no se
quiere en un candidato.
La codificación abierta
El
análisis inició con la comparación de los datos, a partir de la interpretación
del investigador acerca del mundo de los participantes. En las respuestas se
identificó la idea principal y se generó un código. Además, se realizó un
análisis de afinidad semántica, que consistió en verificar en un diccionario
los significados usuales de las palabras que aparecían en esas ideas
principales, se contrastaron sus significados y se generaron los códigos. Por
ejemplo, se determinó que honesto y honrado eran sinónimos y se agruparon en el
código honesto.
Las definiciones de los
códigos antes mencionados fueron las siguientes:
- Honesto: Persona que actúa con integridad, que tiene una administración correcta en lo económico y en los bienes, y que cumple su palabra o sus promesas.
- Sencillo: Persona que se comporta de manera amable y educada, mostrando un trato igualitario y recíproco con la gente.
- Progresista: Persona con visión e inclinación hacia la mejoría o el desarrollo comunitario.
- Sociable: Persona que tiene la facilidad de entablar buenas relaciones humanas en su comunidad.
El
software de análisis cualitativo también se auxilia de notas u observaciones de
quienes analizan los datos en el proceso de investigación, que reciben el
nombre de memo. El memo se emplea para precisar lo que se requiera o para
conservar las ideas o reflexiones que surgen en la cabeza del investigador.
Conclusiones
Las
experiencias sociales de cada población y por lo tanto de cada sujeto, permiten
que las personas den significados diferentes a los acontecimientos y, por ende,
generan mundos muy singulares. Las personas significan sus motivaciones en un
vocabulario particular que corresponde a su mundo y a su vez, refiere a la
singularidad de contextos sociales, culturales, históricos y económicos.
Merleau-Ponty indica que todos “somos amalgamas resultado de nuestras
relaciones en y con el mundo; el mundo siempre está con nosotros” (en San
Martin Cantero 2014:107). La TF es una de las metodologías que permite estudiar
con profundidad estos mundos, ya que considera la interpretación que tienen los
sujetos acerca de su entorno.
La
comprensión de los fenómenos con suficiente profundidad requiere también de
flexibilidad en el método, por lo que se recurre a diferentes técnicas de
recolección de información. La flexibilidad también abarca al planteamiento de
la investigación. En la TF se puede partir de una base cero en lo teórico o
bien, desde los elementos teóricos existentes sobre la temática a investigar.
Lo anterior favorece la solidez en la teoría generada, ya que se parte
fundamentalmente de la contrastación de los hallazgos y de éstos con la teoría.
Como pudo apreciarse en la descripción del ejemplo, la comparación entre datos,
entre códigos, entre familias y a su vez con la teoría es un proceso permanente
en los métodos de la TF.
Para más información
puedes consultar la siguiente dirección:
http://www.cintademoebio.uchile.cl/index.php/CDM/article/viewFile/44505/46522
No hay comentarios:
Publicar un comentario